

¿Podríais contarnos cómo se fundó la entidad y cuál ha sido su recorrido a lo largo de estos años?
La Fundación Eguzkilore nace en 2013, impulsada por Cáritas Diocesana de Bilbao, con una convicción clara: los procesos de incorporación social no se consolidan si no existe una vivienda, un hogar que se sienta como propio.
Nuestro nombre, Eguzkilore, no es casual; hace referencia a la flor del cardo que tradicionalmente protege los hogares de los malos espíritus en Euskal Herria, y ese es precisamente nuestro propósito: garantizar el derecho efectivo a una vivienda digna.
A día de hoy aportamos vivienda social donde el mercado libre cierra sus puertas y gestionamos un parque consolidado en Bizkaia, colaborando estrechamente con administraciones públicas, parroquias y entidades del tercer sector para que nadie se quede sin techo debido a crisis económicas, desempleo o exclusión.

Actualmente ¿cuáles son los proyectos que estáis desarrollando? Conocimiento y aprendizajes.
Nuestra actividad se vertebra en tres ejes fundamentales que buscan dar respuesta a la emergencia habitacional:
Programa de Vivienda: Es el corazón de nuestra fundación. En 2025 gestionamos 123 viviendas (tanto en alquiler completo como por habitaciones) en las que han residido 329 personas directamente
Si sumamos las viviendas alquiladas a otras entidades del tercer sector, hemos alcanzado a un total de 530 personas.
Nos encargamos de la elaboración de contratos y facilitación de documentación, adecuación y mantenimiento de las viviendas, mediación vecinal, gestión de suministros, etc., trabajando mano a mano con las entidades sociales y/o las administraciones que realizan el acompañamiento social.
- Hogares de Menores y Emancipación: Desde 2016 gestionamos, dentro de la red de protección de la Diputación Foral de Bizkaia, tres hogares de menores y un piso de emancipación, acompañando a jóvenes en su camino hacia la vida adulta.
- Acogida a Personas Refugiadas: Como respuesta a la crisis humanitaria de Ucrania y otras emergencias internacionales, gestionamos la Residencia Eguzkilore en el seminario de Derio.
En 2025, este recurso ha sido un hogar temporal para 233 personas de diversas nacionalidades (como Mali, Venezuela o Colombia), ofreciendo un espacio de protección y dignidad.

Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales retos que identificáis en el corto-medio plazo (5 años)?
Nuestro principal reto es la sostenibilidad económica y la consolidación del modelo de «Housing Association» en Euskadi
Queremos que el Tercer Sector gane protagonismo como gestor de vivienda asequible, ofreciendo soluciones más flexibles y rápidas que las políticas generales de vivienda, que a menudo no llegan a los colectivos más vulnerables
Además, nos enfrentamos al desafío de un mercado inmobiliario cada vez más hostil. Por ello, buscamos ampliar la red de cedentes de vivienda y fortalecer nuestra colaboración con las administraciones locales
El objetivo es que la vivienda deje de ser una barrera y pase a ser un derecho efectivo, participando activamente en marcos como el Pacto Social por la Vivienda 2022-2036
¿Qué os aporta formar parte de Gizardatz?
Para Eguzkilore, el trabajo en red es un principio irrenunciable.
Formar parte de Gizardatz nos aporta la coherencia y el rigor necesarios para fortalecer el Tercer Sector Social de Bizkaia y nos ofrece un espacio de aprendizajes compartidos.
Ir de la mano con otras entidades nos permite tener una presencia más firme y reivindicativa ante las administraciones públicas
Creemos que la unión nos sitúa en una mejor posición para competir con actores lucrativos y para incidir en el diseño de políticas públicas que pongan la vivienda en el centro de la justicia social.